Antes de exponerte al sol
Pregunta en tu farmacia el factor de protección que necesitas. El farmacéutico te recomendará el más adecuado en función de tu fototipo, edad, y de si estás tomando algún medicamento o tienes alguna enfermedad de la piel. Además, también hay que tener en cuenta el tiempo de exposición y el lugar (en deportes acuáticos o de montaña, por ejemplo, se requiere un factor de protección más alto). En tu farmacia encontrarás fotoprotectores con diferentes texturas según tus preferencias: en base líquida (emulsión o gel), semilíquida (crema) o sólida (barras o stick).
Algunos medicamentos producen fotosensibilidad. Consulta a tu farmacéutico por si estás utilizándolos. Aplica el fotoprotector 15-30 minutos antes de exponerte al sol.
Debe extenderse sobre la piel seca, usando una cantidad suficiente. Es importante no olvidarse de zonas como la cabeza -en caso de pelo rapado o la calva-, el cuello, las orejas, los empeines, y los labios.
Durante la exposición
Renueva la aplicación del producto cada dos horas y después de cada baño.
Los rayos son más dañinos a las horas del mediodía, por lo que se recomienda evitar la exposición a esas horas.
Aunque te hayas echado un fotoprotector, no permanezcas mucho tipo al sol y en la misma posición, es recomendable pasear o moverse de vez en cuando. Además de la crema solar puede ser recomendable utilizar: goroos, gafas de sol, camisetas, etc.
No te apliques productos que puedan contener sustancias fotosensibilizantes como: colonias, desodorantes...
Evita las pulverizaciones de agua durante la exposición, o al menos ten en cuenta que puede arrastrar el fotoprotector aplicado y habrá que renovarlo antes.
Bebe agua o líquidos para evitar la deshidratación.
Después de tomar el sol
Consulta con tu médico o farmacéutico si observas alguna reacción en la piel.
Aplícate un producto para después del sol. Así se hidrata, refresca y regenera la piel.
Recuerda
Utiliza fotoprotectores para evitar los efectos perjudiciales del sol (eritemas, envejecimiento, melanomas), y no para prolongar el tiempo que vas a estar expuesto.
No olvides que la arena, el agua y la nieve reflejan los rayos y aumentan su acción.
Las nubes permiten el paso de las radiaciones solares, por ello debes aplicar también fotoprotector los días nublados.
Los niños menores de 3 años no deben exponerse al sol.
Cuanto más temprana es la exposición de una persona a la radiación UV mayores son los riesgos de daño, debido a que los efectos de esta radiación "son acumulativos, progresivos e irreversibles".
Si estás embarazada, tienes agluna mancha o cicatriz reciente en la piel, utiliza protección muy alta.
Si te recomiendan protegerte por la presencia de lunares, no sirve cubrir el lunar: la protección debe ser en toda la piel.
El fotoprotector, una vez abierto, puede usarse en la temporada siguiente siempre y cuando no haya caducado y se haya guardado en condiciones óptimas, sin haberle dado el sol o a una temperatura excesiva.
Falsos mitos
Aplicar capas superpuestas de crema solar aumenta el factor de protección.
Esto no es cierto, aunque te apliques crema cada 5 minutos no va a aumentar el índice de protección solar, seguirá siendo el que indica el producto.
El FPS alto impide el bronceado.
No hay ningún fotoprotector que impida el paso del 100% de las radiaciones, por lo tanto siempre nos broncearemos. Con los índices de protección altos tardaremos más en broncearnos, pero a la vez conseguiremos un bronceado más seguro y duradero.